Historias reales de viajes transformadores
Existe una diferencia abismal entre el turista que consume un paisaje y el viajero que se deja rehacer por él. El primero busca la confirmación de lo que ya sabe, acumulando fotografías como quien colecciona sellos de acceso a lugares prefijados. El segundo, en cambio, acepta una invitación implícita a la vulnerabilidad: sale de casa
